De lo cotidiano del hartazgo

Me estacioné en el estacionamiento del aeropuerto para esperar al camioncito que me lleva al mismo. Había una pareja entrada en sus cuarenta, esperando también. Cada quien en su rollo viendo sus celulares, muy arreglados, como si estuvieran listos para viajar de una segunda o tercera luna de miel. Sin contacto, sin mirarse, pero juntos. Se subieron en el camioncito conmigo, y al momento de alistarse para bajar se besaron en los labios. Un beso forzado, como si sellara el compromiso. Sentí tristeza.

La pareja que está frente a mí, es joven, con algunos años quizá de casados, discutiendo fastidiados por el orden de un asiento. Uno terco con el numero, otro terco que con el otro. Al final otro tenia razón. Pero el fastidio se hizo presente.

Me pregunto cómo es que las parejas sobreviven. Si yo que fui muy feliz en algún tiempo no sobrevivió la relación, no me imagino cómo le harán los demás.

De esas cosas que piensa uno.

Un año

Estoy disfrutando la soltería. Mucho. Me siento muy bien conmigo misma. Cada vez siento que me recupero, que encuentro cosas que me gustan que no me gustaban. Y no sé, tal vez me estoy re-descubriendo. Creo que para seguir haciendo esto me daré un año de abstinencia.

No saldré en dates, ni ligues, no sexo, por un año. Empezando desde hoy. Ojo, eso no quiere decir que no pueda tener amigos y salir con ellos. Pero todo tranquis.

Me gusta mucho la idea. Quiero no tener que complicarme la existencia en cosas innecesarias.

Gestos

Ayer fui a una charla informal a la que me invitaron. Pura personalidad regia. Estuvo padre pues fue en un bar y se habló de Juan Gabriel. Estuvieron varias personalidades, entre ellas un maestro muy querido de mi ex. Nunca lo había visto hablar ni lo había visto de cerca. Y no pude evitar ver de dónde mi ex había tomado tantas referencias. Sabía del aprecio, del impacto que había tenido en su vida pero no había comprendido a qué grado. Era como estarlo viendo en otro. Ver sus gestos, sus pausas, sus expresiones. Lo recordé bonito.

1996

Corría el año de 1996.

Yo estaba en la carrera, apenas empezaba, y había un chavo que no estaba en la universidad pero a quien veía con mucha frecuencia. Él se estaba ligando a una maestra de ahí. Yo tenía un compañero en la carrera y era un bato bien tímido y no era particularmente sociable, pero el chavo iba a visitar a mi compañero y ahí fue cuando nos conocimos. Este nuevo amigo y yo platicábamos muy padre y nos divertíamos mucho platicando, nos reíamos bastante.

Un día, él llegó a mi salón cuando estabamos esperando clase, y una de mis mejores amigas le dijo a él, por qué no platicas conmigo como con Carmen. Yo solamente me reí. Luego salimos al pasillo y me di cuenta que me gustaba, y luego él se fue caminando y pensando que en realidad habíamos hecho una amistad muy chida y que yo le gustaba también.

Esa vez que nos vimos en la universidad fue la última vez que nos vimos ahí, la historia continuó unos meses después en otra parte.

Yo no me acordaba de todo esto hasta que el chico que no era de la universidad me lo contó 20 años después.

Sentí bonito que me recordara así, alegre, divertida, amable. Tengo recuerdos de esa época, pero se siente chido que alguien haya sido testigo y también tenga recuerdos de la yo de aquél entonces.

Reflexiones de la soltería 2016

Soy nueva en esto de la soltería. Durante años tuve pareja y aunque a veces era complicado el amasiato, de alguna manera lo resolvías (o no), quizá por eso estoy soltera jaja-.

La verdad no creo estar lista para empezar a salir con alguien así de manera continua y permanente en plan romántico.

Siento que no he logrado cerrar del todo mi relación anterior. Y la verdad es que no tengo prisa de nada. Creo que las cosas se irán sanando solas con el tiempo. Pero a diferencia del pasado, sí me siento con ganas de salir, de conocer gente, de hacer nuevas amistades. A veces sí hace falta platicar con alguien o de tener una conversación inteligente con alguien.

Antes de tener a mi última pareja, no salía con nadie. No tenía dates, no veía el mercado de hombres, estaba tan ocupada en ser mejor madre y resolver mis problemas inmediatos que nunca desarrollé habilidades para “tener dates”.

Ahora, he tenido que entrarle al ruedo a ciegas, y no es que haya que tenido entrarle a fuerza, digo a nadie lo obligan a entrarle al rollo de los dates, y de salir con alguien. A diferencia del pasado, ahora sí quiero. Sí quiero salir, si quiero que me inviten a salir, invitar a la gente a salir, ya sea como amistad o como posible date. Dejarme seducir, dejar que me digan cosas lindas y por qué no, dejarse llevar tantito. Y si me gusta alguien, poder acercarme sin miedo. Nunca se sabe.

La gente de mi edad la tiene complicada. Primero, porque ya vienen maleados, con algún divorcio encima, o ya han vivido con alguien. Entonces la verdad es que toma mucha valentía, 1) primero que te inviten a salir y 2) que una decida salir con ellos. El asunto se va complicado y me he preguntado más de una vez, porqué la humanidad no perdemos la fe de una vez en esto del dating.

Sí, los hombres hacen su esfuerzo, por gustarle a la chica, y que ellas lo acepten, y en el mejor de los casos, que ella es la que decide si quiere tener sexo con él o no. Digamos que ellos disparan con todas sus armas, y nosotras somos quienes decidimos al final. Pero vamos con reservas, pues es como si nos lanzaramos a la guerra del cortejo, no sabemos cómo va a resultar el muchacho, empezamos a evaluarlos y ponerles peros, y hacer un diagnóstico y a poner atención en detalles de que o nos vimos vestidas de novia, o simplemente los rechazamos. He visto mujeres a quienes se les da muy fácil esto del dating, la forma de moverse, la forma de actuar, la forma de reirse. Yo me declaro una perfecta torpe e incompetente.

Otra de las cosas complicadas que veo es que ahora nos toma más tiempo que alguien verdaderamente nos guste. O sea, la cosa esta así,

  1. No sabes si te gusta alguien como para salir con él,
  2. suponiendo que te gusta poquito, digamos que haces el intento en invitarlo, o él te invita a ti.
  3. Te puede gustar estando en el date, ahora, falta que tú le gustes a él
  4. suponiendo que se gustan, se dan algún beso, o algún detalle en el que detectas que ok, le gustas,
  5. El cierre de la cita, que si no sabes si cerrarla con un beso, y aquí es cuando uno piensa, no mames, pos si no estamos en la secu, y ok, te avientas y le das un beso o igual te lo llevas al motel
  6. No pasa a mayores, y quedan en hablar los días posteriores, o de verse tal vez
  7. Aquí es donde creo que se pone como raro, porque ni te atreves a hablarle, o ni te habla, entonces en resumidas cuentas no sabes cómo te fue.
  8. En teoría, las mujeres somos las que vamos dando la pauta, tenemos más bien una actitud pasiva con esto, esperamos a que llame, esperamos a que invite, esperamos a que planee, esperamos a que él se la pele. Pero por qué? por qué no podemos entusiasmarnos con alguien, con alguna cita, sin que se te tache de “morra necesitada” o “urgida”.

Entonces volvemos al principio. Es un vil juego, tanta gente sola, en el mundo, para que nos metamos a este miserable y cruel juego del Dating.

Con todo esto, mejor me quedo en casa a ver a Louis C.K. y enamorarme de su sexy barriga y de reirme de su sabiduría y de sus chistes.

En resumen, mi escenario ideal sería:

  1. Conocer a alguien fuera de internet. Oldschool. En la calle, en el elevador, en el super, en un museo, en una exposición, o en la presentación de un libro, vaya, que esto se de de manera análoga.
  2. Me gustaría poder llegar y decirle, oye vamos a tomarnos un café o una cerveza sin que esto tenga ninguna implicación mas que eso, un café o una cerveza, y hablar de la vida, reírse de ella. sin preocuparte que si le gustas o que si no le gustas. Pero eso en Regiolandia no existe, así que resulta difícil.
  3. Poder construir una amistad, que fuera menos complicado invitar a salir a alguien. La gente ya no convive. Ahora lo veo con más claridad. Estando en una ciudad como esta, es más evidente.
  4. De aquí en delante si me piden mi número, o whatsapp, o FB, voy a dar solamente mi correo o en persona. Y que me escriban. y darle inicio a una amistad epistolar, y conforme pase el tiempo, dar acceso a más información.
  5. Creo que el problema de nuestra generación es que dejamos que las relaciones se den muy rápido y no les damos tiempo a que se cocinen. Y como tenemos hambre, nos las comemos calientes, pero nos quemamos la boca, y luego ni las disfrutamos porque tenemos quemada la lengua entonces no podemos saborearlas.

Ensenadita

Todas las mañanas que entra por mi ventana el señor sol, me dice, falta una semana pa que amanezcas en Ensenadita 😀

Muy pronto voy a Ensenada, y esta vez va a ser muy distinta. Veré a mi hijo, veré a buenos amigos, comeré muy rico, y me servirá de relax. Tengo muchas ganas de estar allá.

 

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Mi repentino enamoramiento con Louis C.K

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El otro día dí con un video acerca de lo bello de la tristeza. El video habla de no dejamos que la tristeza nos abrume. Vas en el carro y cuando llega la tristeza de volada tomamos el celular, y nos distraemos. Y lo que debemos hacer es dejar que nos golpee. Y estar tristes. Y disfrutar de ese momento. Cuando vi el video me sentí super identificada pues es algo que posiblemente hago varias veces al día. Distraerme para no dejar que me invada la tristeza.

A raíz de ese video, empecé a ver más videos de Louis C.K, un cómico gringo que tiene un sentido del humor excepcional. Es más, ya siento que lo quiero.

Hay uno en el que habla del divorcio, y chistosamente explica, que lo mejor del matrimonio es el divorcio. Pues el matrimonio nos va preparando miserablemente pero luego nos premia con el divorcio. Él lleva divorciado como 7 años y cuando habla de relaciones, divorcio, dating, o salir con alguien, sexo, hijos, exes. etc. Lo hace de una manera muy aguda, certera y peculiar que me encanta.

Y pues nada, eso. Lástima que Louis C.K. vive en NY, si no, lo invitaba a salir.

#crazyguy ??

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En los últimos días me he sentido bien extraña. Conocí a alguien con un sentido de aventura envidiable.

Alguien que sabe lo que quiere, que no tiene miedo a los riesgos. Que no sigue reglas, que no es convencional, y que tiene claro lo que quiere.

Estar con el es como subirse a una motocicleta. Te quieres subir pero no la quieres comprar.

Me ha hecho cuestionarme todo lo que yo tengo por sentado. Es culturalmente alguien totalmente distinto a mi.

No sé si es porque estoy en un estado vulnerable, o tengo crisis de la edad. Pero ha sido un tornado de esos que arrasan y te dejan de cabeza y que te dejan pensando.

Él tiene intereses muy simples y muy básicos. Es como si tuviera claro lo que quiere en la vida. Qué belleza es ver eso. Conocer a alguien que la tiene clara. No sé si sea por la edad. O por qué. No le conozco tanto.

Es casi 10 años mayor que yo, a veces lo único que necesitamos es eso, un hombre que sepa lo que está haciendo.

No sé si lo volveré a ver algún día, pero vino a implantarme una semilla. El deseo por vivir.

Hombres que roban la inocencia.

Cuando tenía como unos 13 años, había un chavo de otra colonia que me tiraba la onda. Siempre iba con otro morro más grande que yo, ellos tenían como 17 o 18 años. Yo les hablaba mas o menos y por un tiempo nos juntamos mucho, los veía como ¨los chavos grandes¨. El que me tiraba la onda se llamaba Ricardo, siempre llegaba con otro que se llamaba Mundo. Un día Mundo me dijo, Ricardo te quiere conocer, y recuerdo que yo andaba toda sudadilla, pues andaba jugando no sé qué cosa, traía gorra, me sentía niña, sin embargo, en algún momento Ricardo me dijo, date la vuelta, y en mi inocencia me di ¨la vuelta¨ quizá para que me viera mejor, no sé si yo lo entendía así en ese momento.

Durante semanas me visitó afuera de mi casa, me hablaba de un futuro juntos, me contaba historias fantásticas, y yo solamente lo veía y poco a poco me fui enamorando de él. Nunca nos besamos, ni siquiera no tomamos de la mano. Un día, me regaló una cruz, de Guns n´Roses. Me dijo, ten, llévatela contigo a todas partes, no te la quites, pero el día que te la pida de regreso me la das.

Total que yo como pendeja estuve así, siempre que veía mi pequeña cruz, me acordaba de él, dejó de visitarme pero tenía algo de él. Eso era lo que más me importaba. Después de unos meses, llegó a exigir la cruz. Yo no se la quería dar, y me dijo, “Si no me la das, tu misma vas a ir a buscarme para dármela, de todo lo malo que puede suceder”. Me dio mucho miedo, y en ese momento se la di.

Nunca entendí por qué ese cambio de opinión. Por qué esas ganas de ser tan mezquino.

En mi vida he conocido a muchos Ricardos, hombres que te llenan la cabeza de cosas, de ideas. Eso, llegan a implantarte ideas, de una manera sigilosa y vertiginosa, y cuando obtienen lo que quieren, su forma más efectiva de alejarse es que te rompan el corazón. Hacerte sentir mal. Nunca he entendido por qué. Cuál es el beneficio, se sentirán bien haciendo daño?

No sé, no importa a qué edad los conozcas, así de joven como cuando niña, o a esta edad. Son hombres que terminan con tu inocencia.

Una escena hermosa

Ver que un hombre asuma la falta de papel sanitario, vaya por él, limpie el inodoro porque recién orinó, y después de eso baje el asiento porque sabe que está con una mujer. No sé cómo se le llama a eso, pero a mí me resulta hermoso.

Siempre en mi mente

Ahora que se nos fue Juan Gabriel, he escuchado muchas versiones de muchas canciones. Me topé con esta versión que me gustó mucho.

Juan Gabriel tiene muchas canciones hermosas, sencillas, armoniosas, y que la verdad resumen la historia de nuestras vidas.

Spotify sacó un playlist exclusivo de él, y la verdad es hay canciones que mejor ni escucho, porque lloro, y no está chido llorar en horas de oficina, pero esta está linda.

 

Tu estás siempre en mi mente
Pienso en ti amor cada instante
Como quieres tu
Que te olvide si estas tu
Siempre tu, tu siempre en mi mente

Tu estas siempre en mi mente
Pienso en ti amor cada instante
Como quieres tu que te olvide si estas tu
Siempre tu, tu siempre en mi mente

Que voy hacer no se no encuentro nada, nada
La solución no se como encontrarla
Dime trato de olvidarte y yo
Quiero olvidarte y yo no se
Como te olvido

Siempre en mi mente
Tu estas siempre en mi mente
Como hiciste tu para olvidarme
Ayúdame a olvidar
En mi mente siempre estas
Siempre tu, tu siempre en mi mente

Que voy hacer no se no encuentro nada, nada
La solución no se como encontrarla
Dime trato de olvidarte y yo
Quiero olvidarte y yo no sé
Como te olvido

Siempre en mi mente
Como te olvido
Siempre en mi mente
Vida mía
Siempre en mi mente
Como te olvido
Siempre en mi mente

Masculinidades complicadas

Sí, los hombres también se complican la existencia.

Recientemente he tenido la oportunidad de escuchar sus historias. Al menos tres.

1) Él vivía con su mujer, misma que no es la madre de sus hijos, ella se hacía cargo de ellos, por el amor que le tenía. Él conoce a una chava de la cual se enamora. Le sugiere a su mujer que si le da oportunidad de ver si lo que tiene con esta nueva chava es real. La mujer, le dice, adelante, y se va del hogar. Lo deja libre, meses después, cuando quiere formalizar todo con la chica nueva, ésta le dice ¨Pérame, yo no quiero nada serio contigo¨. Obvio, quiso regresar con su ahora exmujer. La crisis de los cuarenta. Las crisis nos cuestan caro.

2) Él vive con su mujer y con su hijo, pero hace más de 4 años no tienen vida en común. Cohabitan, pero apenas se dirigen la palabra. No han tocado el tema. No se habla del tema. Ella no se quiere divorciar. Pero él tiene insomnio, no puede hacer su vida. No puede conocer a nadie ni empezar nada con nadie por la sencilla razón de tener un relación complicada. Sabe que vive en una relación muerta. Y no sabe cómo salirse. o tal vez no quiera. Esas que toma años terminar. Y después de terminar, toma años superar.

3) Él vive a veces en el hogar con su esposa, a veces no. A veces está, a veces no está. Pero él está buscando por fuera, no sé si ella también. Está buscando lo que podría decirse un estímulo femenino. A veces actúa como soltero. Quién sabe. Es complicado. Tiene todas sus cosas en su casa, en lo operativo también sería complicado si se separan pues tienen hijos en común. Entonces qué se hace? La vida sigue.

Hace poco vi en el cine una maravillosa película llamada Maggie´s Plan. En la historia, un escritor que da clases en una universidad conoce a un compañera con la cual emerge una amistad. Misma que le sirve de editora y como consuelo. Al poco tiempo éste se divorcia y se casa con Maggie. Con el tiempo Maggie se da cuenta de la relación codependiente que él sigue teniendo con la ex esposa. Ella se harta de esto, ella tuvo lo que quería, quería un hijo, pero no quería tener que arrastrar con el lastre emocional que implica tenerlo a él como pareja, porque además a veces tiene que hacerse cargo de hijos que no son suyos. Básicamente ella se siente como la asistente de él. Así que hace un plan para que él regrese con su ex mujer pues ya no lo quiere tener que soportar. La película es genial y retrata con mucha agudeza los matrimonios y lo que a veces sacrificamos por amor.

Los matrimonios hacen concesiones. Las parejas hacen acuerdos. Veo lo complicado que es para las mujeres salirse de relaciones, sobretodo aquellas que son violentas, porque terminan justificando el agresor, pero también veo su esfuerzo por hacer que funcione de una u otra forma. Pero para los hombres es otro universo. Simplemente el confrontar sus emociones que no tienen ni pies ni cabeza, eso es todo un reto. Entender que no tienen idea de cómo tomar valor, tanto les cuesta expresarlo que terminan por quedarse.

También he visto aquella estirpe masculina que les toma tiempo tener pareja. No tienen hijos y viven solos. Sí son coquetos pero lo tienen claro. Me da la impresión que así están bien. Quizá estén saliendo con una o con otra pero expiden su soltería. Como si no tuvieran necesidad de enparejarse. Lo cual me parece ideal. Los veo que andan por la vida, haciendo sus proyectos, tal vez en el fondo amen secretamente a alguien, sí he visto que han tenido parejas de larga duración pero que se han tomado su tiempo. Como si se conocieran muy bien y supieran que a veces es mejor estar solo. En fin. Este tiempo sin quererlo he comprendido muchas cosas acerca de los hombres.

El saber todos estos casos, me hace pensar en lo que le costó a mi expareja haber terminado. Pobre. Lo entiendo. Entiendo su urgencia. Simplemente no era feliz. Debo aplaudir su valentía en terminar de tajo. Es lo que deberíamos hacer todos. Cortar aquello que no te hace feliz. Si no, vean los ejemplos de los 3 amigos arriba mencionados. Llevan años así. Y lo que les falta.

Hombres regios que acusais a la mujer sin razón

El genero masculino regio es todo un caso.
Sea cual sea su grado de educación, su profesión, su background, la mayor parte del tiempo tienen complejos. Cuando una mujer se atreve a confrontarlos o retarlos no hallan qué hacer. No pueden asistir a una Boda, por ejemplo, solos. Cuando los invitas a salir, en un plan amistoso, se imaginan que ya te quieres casar con ellos. O cuando una da un paso para acercarse, ellos dan un paso hacia atrás. Pensé que mi género era el complicado. Pero algo sucede en esta sociedad regia que ya invirtió los papeles. O tal vez yo estoy mal. No por nada hay mucha soledad.

Historia pendiente

El fin de semana, fui a un lugar concurrido por el público culturoso de la ciudad. Era como mi segunda o tercera vez que iba, había buena música, y me topé con algunos conocidos. Cuando entré, me topé con un antiguo cliente que iba mucho a un café donde trabajé. Lo saludé, y le pregunté que si se acordaba de mi, y me dijo sí, con cierta frialdad. Como sacado de onda. Ese encuentro duró unos segundos y luego me senté en la mesa de una amiga con quien estuve buen rato.

Al retirarme del lugar, ese cliente que me topé al principio se acercó y me dijo, tu y yo tenemos una historia pendiente, con un tono picarón y risueño Me dijo, ven, no te vayas sin tomarte una cheve conmigo, vamos al fresco. Y yo que me dejo llevar.

Hace más de 20 años yo era mesera-cafetender en un café, él iba muy seguido a ese café y se la pasaba ahí en la barra. De repente platicabamos ahí o nos topabamos en la Universidad (cosa que yo no recordaba) y un día mi acompañó a cenar saliendo de mi trabajo ya muy noche y luego me acompañó a mi casa, todo esto a pie. Yo rentaba un pequeño cuartito que rentaba en el centro. tenía las cajas llenas aún, de hecho ya tenía muchos meses y no había desempacado, pasó a la casa y nos dimos unos besotes muy intensos. No vamos a coger, le dije. Y como quiera nos besamos un buen rato hasta que le dije que ya estuvo.

Después de este episodio creo que ya no lo volví a ver ni coincidir con él, o no sé, ese tiempo estuvo muy complicado pues meses después regresó el novio que tenía y bueno. Ya todos sabemos en qué acabó.

El caso es que hace unos días, me recordó ese episodio, y encima me dijo que mi novio de aquel entonces le había reclamado, y hasta perseguido por unos pasillos con ganas de golpearlo. Y que él se quedó con la idea de que yo le había dicho algo.

Yo me quedé sorprendida porque no supe de esto (o no me acuerdo) y le pedí una disculpa. Y bueno. Fue una conversación de lo más extraña e inesperada.

Reclamos de ultratumba jaja.

El placer de la música

#belgrado ??

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Hace más de 22 años que no iba a un concierto punk/post-punk/. La escena es muy distinta. Antes los conciertos eran más ñeros, ahora se sienten más nice. Me topé con varias caras conocidas entre ellas a un bato al que conozco desde que yo tenía 15. No pensé toparmelo ahí. De hecho, al llegar a la tocada me pregunté que habría sido de él. Pasé muchas muchas tardes con él y su bandita. Prácticamente conocí el Punk a través de él. El wey no ha cambiado nada en lo absoluto. Tuve que decirle, te acuerdas de mí? Y me dijo mi nombre, platicamos como viejos amigos. Qué pinche gusto da encontrarte con gente con la que compartiste una época importante en tu vida.

La Banda Belgrado, genial. Muy oscura, ochentera. Y la sorpresa que me gustó es otro grupo que se llama Pura Crema. Además de las buenas rolitas que puso el DJ, que por cierto debido a la recomendación que hizo en un podcast que tiene, me lancé a la tocada. Buena onda que se acercara a platicar.

Yo creo que la mayoría de la chamacada pensó que iba por alguno de mis hijos al concierto. Me dio risa, pero me valió madres.

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