La sociedad regia

Ayer fui a la presentación del libro “Los andamiajes del miedo” de Pedro de Isla. Es una novela basada en un asesinato ocurrido hace 40 años en esta ciudad, en donde Edgar Contreras mató a Laura Millet, una estudiante yucateca. Edgar es el típico mirey sanpetrino, cobijado por la sociedad pudiente de la ciudad. Aún no leo la novela, pero tengo entendido que Edgar salió impune de esto. Para los medios Edgar era inocente. La sociedad regia juzgó a las chicas. Y victimizó al asesino. Cuántas veces hemos visto esto en la ciudad. “Es que ellas tuvieron la culpa, es que ella es la que anduvo de ofrecida, es que mira cómo andaba vestida, es que para qué andaban solas, quién sabe con cuántos se metían, es que lady tacos orinoco, es que lady coralina, etc etc”. Ayer comentó una maestra de Laura en la presentación que ella había sido una buena chica, buena estudiante, estaba becada y era muy responsable. Yo me pregunté, y si hubiera sido mala? Y si no hubiera estado becada, y si hubiera sido una chica que le gusta divertirse y que la fiesta?.Habría sido menos el impacto? Se merecía de igual manera que la asesinaran? O habrían tenido más razón en defender a Edgar?

Este asesinato pasó hace 40 años y la verdad es que no estamos muy lejos de ese pensamiento regio. Ese pensamiento regio, moralista, mocho, machista en el que se le juzga sin piedad a las mujeres. ¿Qué tiene esta sociedad que construye hombres así? Ven por qué sigo diciendo que no importa qué tan cosmopolita sea la ciudad, siempre seguiremos en un pinche rancho.

No es asunto nuestro…

Cuando empecé la carrera en la Universidad, tenía algunas materias de tronco común que compartía con gente de otras áreas.
En una materia, de la cual no recuerdo nada, me tocó hacer el trabajo con una chica a quien conocía poco.

Era rubia, tenía un nombre raro, que tampoco recuerdo, era foránea pero no sé si de coahuila o Tamaulipas.

Nos reunimos afuera de la casa de otra compañera a la que esperabamos que llegara.

La compañera rubia estaba con un embarazo muy adelantado, no tenía ni 20 años, pero había cierta madurez en su semblante.

Le pregunté que cómo le iba a poner a su hijo o hija y me dijo tajantemente “Lo daré en adopción”. Y yo con cara de wtf?. Ella sólo rió y me dijo, “sí, prefiero darlo en adopción.”

Ella se veía tranquila, consciente de su decisión. Yo que ni por la cabeza me pasaba tener un hijo, me hacía muchas preguntas. ¿No lo extrañará? ¿No se arrepentirá? ¿Por qué no se queda con él? ¡Pobrecito bebé! ¿Le dará por buscarlo después? No lo sé. Nunca le pregunté por el padre. Y tampoco recuerdo si realmente le pregunté todo esto, pero recuerdo que había mucha tranquilidad en su decisión.

Ella no estaba jugando. Había aceptado su realidad y había actuado en consecuencia.

Semanas después me la topé en los pasillos de la escuela, ya sin panza. Nos sentamos unos momentos a platicar y me dijo que no quiso verle la cara al bebé. Que solamente vio que se lo llevaron. Fue mejor así, me dijo.

Yo no sé si se arrepintió, yo no sé si le dolió la decisión, yo no sé si estaba convencida, tampoco sé si buscó a su hijo que ya debe tener como 20 años, no sé si piensa en él, si lo lamenta, si cambió su vida, si tuvo más hijos, ya no supe de ella, y sinceramente todo lo que yo o los demás hayamos pensado al respecto es lo de menos.

La decisión de tener o no tener un hijo cuando se está sola le corresponde a ella y debe ser sólo de ella y es algo que todos debemos respetar aunque no nos guste.

No es el “guapa”…

Hasta cuando el género masculino entenderá que no necesitamos sus piropos en la calle. Que no queremos que nos hablen si no los conocemos. Que no es el que nos digan “guapa”. Sino el que nos hagan sentir incómodas con algo que no queremos oír y mucho menos de ti. Que no exageramos al denunciar. Que no nos hacen sentir bien al dirigirse así a nosotras. No necesitamos saber de tu deseo a nosotras en la calle, frente a todos. No es chistoso. No te dignifica y ciertamente nunca te corresponderemos. Si te parece que estamos guapas, sabrosonas, ricas, incluso gordas, feas, o lo que sea. No queremos que hables de nuestro cuerpo. Muérdete un huevito, aguántatelo y guárdatelo. Qué más te hace falta que hagamos para que entiendas que no queremos tus piropos en la calle.

Red de protección familiar para un feminicida

Hace un par de días hablé con una chica que recién cortó con su novio. El novio había tratado de ahorcarla y la amenazó de muerte. Un novio enclenque e insignificante que en dos tres patadas lo noqueas. Pero ella le tiene miedo. A veces ella le tiene que mentir porque no quiere problemas. Él sabe cómo agredirla sin dejarle marcas y se lo ha dicho sin el más mínimo reparo. No es la primera vez que pasa. Ya van dos años. Las otras veces ella lo ha perdonado.
Ella dijo que le había marcado a la madre de él, para decirle lo que él le había hecho, la madre la escuchó, y le dijo, “si es verdad lo que me estás diciendo, yo voy a hablar con él”. Es decir, puso en duda que ella le estuviera diciendo la verdad. Claro, un feminicida en potencia tiene su red de protección.
Yo no sé qué pasará con esta chica, le dije que ella no tenía la culpa de nada, que le dijera a sus papás, que dejara la vergüenza a un lado, que buscara ayuda, que de momento no se quedara sola. Después habrá tiempo de confrontarlo a él, pero que denunciara.
La experiencia me dice que ella quizá lo perdone. Y no soy quién pa juzgar, la neta. Siento que mi labor está acompañarla en lo que ella decida hacer. Y si lo perdona, pues ni modo. Y ya está. No hay nada que yo pueda hacer.
Pero ayer, mientras manejaba, la parte más pinche de mí soñó despierta y pensó en crear un grupo de hombres y mujeres, anónimos, vigilantes y bien organizado con la intención de putearse bien y bonito a estos especímenes para mantenerlos a raya.
Sí, ya sé, no es la manera de lograr las cosas. Pero me encantó imaginarme al agresor de esta chica, huyendo de ella, con miedo tan solo de verla. En fin, un “estatequieto” no le cae mal a nadie.

FORO COLECTIVIDAD: RETOS DE LA LUCHA FEMINISTA

Hoy fui a un foro feminista, donde salí tan inspirada con ganas de hacer algo por el mundo femenino. Conocí a mujeres inspiradoras que sembraron cosas en mí. Hice nuevas amigas con las que planeamos no cambiar el mundo, sino cambiar el rumbo.

“Si hay liderazgo no hay comunidad. No acepten liderazgo de nadie. Líder en alemán es führer, en español es caudillo y en italiano es Capo.”

“Si no tenemos diálogos entre generaciones no tenemos historia”

“A las feministas se nos aplica el “feministómetro”, pero el enemigo no está aquí, está afuera, es el patriarcado y la misoginia.”

“Si los hombres estuvieran más a cargo del cuidado de los hijos serían menos desalmados. Comprendieran mejor la magia de la existencia”

“He visto mucho feminismo deslactosado, feminismo pop y poco feminismo de transformación”.

“No puedes estar empoderada en lo público sin estarlo en tu vida cotidiana”.

 

En el día internacional de la mujer

Aquí un friendly reminder.
Una de las cosas que he aprendido gracias al feminismo es que antes, pensaba que el tener un día especial de la mujer acentuaba la diferencia de género. Lo veía de una manera superficial, que es como lo ve aún mucha gente. Tal vez yo no quería aceptar que efectivamente hay desigualdad. Tontamente llegué a pensar que deberíamos enfocarnos en un “igualismo” antes de un “feminismo”. Sí, me di ternurita.

Con el tiempo entendí y más bien abrí los ojos ante la desigualdad de género, ante la verdad de que hay hombres que matan a mujeres por ser mujeres. Abrí los ojos ante los comentarios juiciosos, moralistas en los que siempre salen afectadas en mayor parte las mujeres. Entendí que a las mujeres se les mide con otra vara. Que cualquier cosa que tenga que ver con su cuerpo, con su placer, con su autonomía es muchas veces asunto de hombres y los hombres son los que dictan las leyes. Eso es algo que siempre ha estado ahí y no lo veía o no había querido ver. Tal vez porque siempre me creí fuerte y poderosa, y a mí el “machismo me venía guango”.

Pero también comprendí que el feminismo no ha matado a nadie. El machismo sí. No es hasta que dejas de ver más allá de tus narices cuando entiendes. Que no eres tú, no es contra ti, es contra el género, contra el conjunto, contra una generación y contra todas lo que lo han sufrido durante generaciones. De veras que si nos salimos de nuestra burbuja algunas veces, podemos descubrir muchas cosas, entender al otro o a la otra, entender que existen otras realidades más allá de la nuestra.

Yo me considero una feminista en construcción y sigo aprendiendo, y también espero que mis hijos que son varones sean feministas de a deveras. Por eso hoy, aún cuando seas machista, hembrista, sexista, haznos un favor, tómate el tiempo de leer respecto al feminismo, aprende y conoce su verdadera lucha. Velo con otros ojos. Con ojos claros, empáticos, limpios, sin juicios.

Es de sabios cambiar de opinión. ¿Quién dice que no puedes ser un@ feminista en potencia?